Un día caminaba por una montaña y
vi cinco capullos en un hermoso arreglo pentagonal. A medida que caminaba, el
polígono se volvía irregular, quedando incluso capullos dentro del perímetro.
Creí saber entonces que era un cuadrilátero o triángulo con 1 ó 2 puntos
capullos destacados en su interior. Se transformó el pentágono en triángulo, lo
cual pensé, ocurre también en poliedros.
Era de noche cuando corría por el
terreno pedregoso. La luz sólo destacaba algunas piedras, pero yo sabía que
estaba lleno el terreno porque lo pisaba; vivía allí en ese eterno instante.
Dibujé un punto en clase sobre la
pizarra. Antes de que el marcador tocase la superficie, ya yo había
identificado el punto que estaba por destacarse, antes de que el resto lo
reconociera. Pero en la pizarra están los infinitos puntos, sin destacarse aún.
Toqué la nota del piano, una
sola. Reconocí luego que se escuchaban otras parciales de la primera, en razón
aritmética de su frecuencia. La base, la octava, la octava más quinta, la doble
octava, la anterior más tercera, luego más quinta, luego más séptima, y así.
Sin embargo, sólo escribí en el pentagrama a la nota base.
Veía paredes que me regalaban
formas. Caras conocidas y se transfiguraban en desconocidas. Me acerque a su
cubierta y sus irregulares puntos eran los mismos sin importar la sonrisa de la
cara.
Seguí en desarrollo de la teoría
de la materia. Griegos, modernos, contemporáneos, espaciales; África, Egipto,
Demócrito, Dalton, Bohr, Gell-Man. Todos y todo viene de lo mismo.
Fui a un concierto entre la
multitud y sólo te vi a ti, a pesar de estar todos y todo oscuro. Es tu mirada
que te destaca. Tu aroma enrarece el aire y se destaca entre otras moléculas
cuando lo percibo para encontrarte.
Vi la noche de estrellas y vi los
huecos sin ellas. Hay algo ahí, pero no se destaca aún, sólo las estrellas. El
espacio entonces no es vacío.
No sé cómo es que te amo, pero no
sé qué habrá cuando muera. No sé de dónde vengo, no encuentro el bosón de
Higgs, no conozco el vacío dentro del globo universal de Friedman, no he
cruzado el puente de Einstein-Bose y el agujero de Hawking. Sólo sé que hay
incertidumbre, incompletitud, colisiones, caos teórico y práctico,
probabilidades, saltos cuánticos, lagunas mentales, quarks.
Pero mi corazón no es vacío, sólo
tiene que aprender a sentir. Ayúdalo a destacarse.
